La gestión del agua en la provincia de Albacete ha vuelto a estar en el centro del debate tras las declaraciones del presidente de ASAJA Albacete, José Pérez Cuenca. En un contexto marcado por resoluciones judiciales y promesas incumplidas, los agricultores expresan una creciente sensación de engaño. Según ASAJA, los compromisos firmados en el pasado no han respetado los derechos de los regantes y han priorizado otros intereses.
La falta de claridad y justicia en la distribución del agua está dificultando no solo la producción agrícola, sino también el desarrollo rural de la región.
A retener :
- ASAJA denuncia una manipulación histórica sobre los acuerdos de agua
- El fallo del Supremo reabre el debate sobre el Convenio de Alarcón
- Se pide priorizar el agua para consumo humano sin olvidar la agricultura
- La falta de agua impide el desarrollo rural sostenible
- Se propone una gestión más equitativa para garantizar futuro al campo
ASAJA exige compromisos claros sobre el agua
Desde ASAJA se pide a la presidenta regional que se implique directamente en la defensa del agua para Albacete. José Pérez Cuenca critica duramente los planes hidrológicos que, según él, perjudican a los agricultores. En sus palabras, “nos han engañado siempre con el tema del agua”. El reciente fallo del Tribunal Supremo ha reforzado esa percepción, al cuestionar los convenios firmados sin transparencia ni consenso ciudadano.
El punto más polémico es el Convenio de Alarcón, que obliga a Albacete a pagar una sobretasa si usa agua del embalse para abastecimiento humano. “Lo primero es el agua para beber, y si hay que dejar de regar, se deja de regar”, afirma el dirigente, aunque recuerda que el acceso al agua debe garantizar también la viabilidad del campo.
“El agua no puede ser un negocio entre administraciones, sino un derecho para vivir y producir”
Paul B.
Agua y desarrollo rural: dos caras de la misma moneda
Pérez Cuenca sostiene que sin agua no puede haber futuro para los pueblos. Vincula directamente el acceso al recurso hídrico con el crecimiento económico local. Asegura que pequeñas parcelas pueden sustentar a familias enteras si se garantiza una dotación mínima y constante.
Pone como ejemplo los cultivos de viña o almendro, donde con 10 hectáreas y mil metros cúbicos de agua se logra una producción estable. Para ASAJA, 40 o 50 hectómetros cúbicos serían suficientes para impulsar el desarrollo rural en toda la provincia.
“Si el agua llega, llega el empleo, el consumo, la vida. Sin agua, el campo se muere”
Paolo A.
Propuestas urgentes para salvar el campo albaceteño
La asociación plantea medidas concretas para revertir la situación actual. Estas propuestas se centran en garantizar un uso racional del agua, priorizando la sostenibilidad agrícola y el bienestar de las comunidades rurales.
Antes de detallarlas, es importante destacar que ASAJA apuesta por una planificación que equilibre el consumo humano, la producción y el respeto ambiental.
- Renegociación de convenios como el de Alarcón con participación ciudadana
- Reserva de caudales mínimos para uso agrícola sostenible
- Inversiones en infraestructuras de riego eficientes
- Apoyo económico a explotaciones pequeñas y medianas
- Promoción del desarrollo rural mediante políticas hídricas justas
Estas acciones buscan asegurar que el agua llegue donde más se necesita, sin favoritismos ni decisiones impuestas desde despachos lejanos. El acceso equitativo al agua no solo preserva la agricultura, sino que ayuda a fijar población en las zonas rurales y a evitar su despoblación.
En definitiva, para ASAJA, la solución pasa por voluntad política, diálogo transparente y una visión de largo plazo. El campo de Albacete no quiere privilegios, solo herramientas para poder seguir alimentando al país desde sus tierras.